–¡ Bella! ¡Cierra las ventanas!– el
miedo paralizó mi cuerpo.– ¡ activa la alarma con tu nombre!.
Trabé todas las ventanas y
ventanales. Bajé velozmente las escaleras
y pulsé el teclado de la alarma con mi nombre completo.
Me acurruque detrás del sillón,
apoye mis piernas con todas mis fuerzas
contra mi pecho y mis lágrimas comenzaron a caer sin cesar sobre mis rodillas.
Los minutos eran interminables, el
silencio inundaba toda la habitación, solo se escuchaba el susurro de la brisa y el canto de algún pájaro desde el exterior de la cabaña.
Unos nudillos acariciaban suavemente
la puerta principal y el sonido de su voz me invitaba a acercarme y salir en su
búsqueda.
Me incorporé tambaleante presa del
miedo que aun habitaba en mi cuerpo, desconecte la alarma y me arrojé a sus
brazos, el único lugar en el que me sentía segura.
–¡Tranquila mi amor! – el sonido de
su voz fue segura.– Nadie podrá encontrarnos – sus palabras eran firmes y
confiadas.
–¿Jake? –me atreví a preguntar en un hilo de voz.
–No mi amor. Solo era un caminante solitario sin rumbo.–se
dirigió hacia la cocina.–Comeremos algo.
Café y tostadas. Desayunamos en silencio.
Mientras lavaba y guardaba los trastos del desayuno, intente
mantener una conversación circunstancial.
Mis pies danzaban inquietos por toda la cocina.
–¡ Edward !–observe en su rostro cierta preocupación que se
guardaba para si.
–Dime, amor.–me respondió de manera casual.
–¿Qué harás conmigo, cuando retomes tu actividad en la
clínica?
–Vivirás con Charlie o Reneé –sus ojos se clavaron en los
míos, note una pizca de picardía junto a una media sonrisa que se instalo en su
rostro.
–Soy lo bastante madura para decidir que hacer con mi vida.–Le
respondí en tono desafiante.
–¡No lo creo! En menos de una semana te he salvado la vida. –su risa retumbaba en
la cocina.
–¡No es verdad!– lo acusé un tanto ofendida.
–En realidad…–me hablo con un tono conciliador– he juntado
todos los días que tengo de receso en la clínica y me quedaré contigo hasta que
esto se resuelva.
–¿ Y de cuanto tiempo estamos hablando?–pregunté curiosa.
–Toda una vida, de ser necesario. –su voz sonó apesadumbrada.
–Suena bien.
–Ven aquí.–me llamó sonriente. Me tendió ambos brazos.
Aún seguía sentado en el taburete contra el desayunador.
Me acomodé de pie entre sus piernas que estaban flexionadas. Sus brazos rodearon mi figura que
se tensó por la proximidad de su cuerpo.
Acariciaba mi pelo, mi espalda, introdujo sus manos en mis
bolsillos traseros y me atrajo aún mas contra su cuerpo, mi cintura sentía la
presión sobre el deseo que aumentaba sobre su pantalón.
Mis dedos se entrelazaban en su cabello, sedoso y brillante.
Su cercanía provocaba un latido en mi interior que desaparecía
en mi entrepierna.
Los dos nos deseábamos. Sostenía mi mirada, se acercaba
lentamente como el cazador que estudia los movimientos de su presa.
Sus ojos claros ardían de deseo, profundos, eran una invitación a lo
prohibido.
Respiraba con dificultad, sus manos recorrían mi espalda,
apoyo su rostro en mi hombro y susurro entre mis cabellos.
–Te deseo. Te he deseado por años, Isabella.
Mi corazón dejo de latir por un microsegundo para luego latir alocadamente.
Tomé su rostro entre mis manos y lo besé, con
pudor apoyaba mis labios una y
otra vez sobre los suyos lentamente.
Sus dedos me tomaron por la nuca y su beso fue intenso, dejándome sin aliento, saboreando mis
apetitosos labios. Su lengua exploró cada rincón de mi boca y sus exhalaciones dulces se
precipitaban sobre mi rostro.
La pasión me hacia prisionera
de tanto amor. Deseaba ese hombre cabalgando con valentía sobre mi
cuerpo, cual caballero regresa victorioso de una batalla.
De repente la presión entre los cuerpos fue disminuyendo,
hasta que los cuerpos comenzaron a distanciarse.
La sangre bombeaba lentamente
hacía mi corazón. Mi cerebro le devolvió la calma a mi cuerpo. Mi mente
comprendió que no era el momento, quizás mas tarde sofocaría mi fuego interior,
dejándome una vez más sin aliento.
Mi rostro denotaba fastidio. Al ver mi expresión atormentada por el deseo como una melodía
inconclusa, trato de animarme.
–¿Qué tienes pensado para el día de hoy? –formuló la pregunta
con cierta picardía.
Mi pensamiento reaccionó al instante con un torrente de
acciones sucias que las transformó en una sonrisa con una carga sexual
imposible ignorar.
–Me daré una ducha– bien fría, pensé en mi fuero interno–Haré
la cama y ordenaré la cabaña.
–No es necesario, –me dijo restando importancia–alguien en la
semana se encargará de la limpieza.
–Si lo permites, lo
haré .Me incomoda ver personas extrañas
por la casa.–mi tono de voz era preocupante.
–¡Haremos la limpieza entre los dos!–respondió entusiasmado–Le
diré a Alice que se encargue de cancelar hasta el jardinero.
Llené la tina hasta el borde con sales perfumadas y
espuma. Me sequé y me vestí cuando el
agua estuvo helada.
Desde la planta baja sonaba una bella melodía, el piano emitía
dulces sonidos interpretando cada nota.
Los dedos de Edward sobre el teclado simulaban cada caricia suya sobre mi piel.
Me apresuré a ordenar todas las habitaciones. Me recosté sobre
el sillón para escuchar
detenidamente la música que Edward
interpretaba para mi.
–¿Deseas dar un paseo por los alrededores?–su invitación
denotaba la preocupación por mi estado de
ánimo.
La melodía embriagaba mi corazón de recuerdos desagradables
que prefería olvidar.
–¡ Hermosa melodía !–me acerqué al piano con movimientos gatunos, lentos , en
señal de cortejo.
Le besé la coronilla, me tomó de la mano y salimos a dar un
paseo por el pequeño lago cercano a la cabaña, escondido cual secreto, entre la
vegetación tupida.
–Sabes unas pocas personas han visitado este lugar–comentó con
aire triunfante– Es difícil ubicarlo.
–¿y tú , como encontraste el lugar?–pregunté
curiosa.
–Es una larga historia de la familia Cullen, esta zona se hallaba despoblada y con poca vegetación.
Por generaciones todos los Cullen hemos mantenido la tradición. Cada padre con
su hijo mayor debe realizar un viaje y plantar
un árbol de ese lugar en el que se han pasado los legados de la familia.–Su
explicación dejaba en claro el
significado de familia para todos ellos.
Continuábamos caminando entre los arboles, cada uno tenia una
placa con nombres y sitios grabados de los viajes y la fecha en la que fueron
plantados.
–¿Este lo has plantado con tu pa…?–intenté preguntar
emocionada.
Sus musculosos brazos
me apoyaron suavemente contra el árbol, sello mis últimas palabras con un beso
y susurró sobre mi boca.–El próximo lo plantaré con nuestro hijo.
Sus palabras daban vueltas en mi mente, ¿deseaba tener un hijo ?.¿ Me amaba?.
Volvimos sobre nuestros pasos.
–¡Tengo una sorpresa para ti !– me dijo el cruzar la puerta–cenaremos algo especial.
–Me vestiré para la ocasión.–le sonreí y lo mire risueña.Con mi falda extremadamente corta y mi bluza de encaje|, me sentía sexi.
Me apresuré para bajar
las escaleras a tiempo para cenar.
Salí por el gran ventanal frente al lago, mis pies se clavaron
contra el suelo, mis ojos se deleitaban contemplando el escenario que se erguía
majestuoso preparado especialmente por él.
Una mesa para dos, algunas velas dispersas por el lugar
otorgando cierta calidez al ambiente.
Costillitas de cerdo con
ensalada recién descongeladas. Mousse de chocolate para postre.–anunció
Edward saliendo de la cocina.
–¡A mi puedes servirme directamente
el postre! –exclamé con picardía y gracia.
–¿El postre?–pregunto jocosamente–
Si eres una niña buena, lo tendrás cuando acabes tu mousse de chocolate–me
guiño su ojo y carcajeamos juntos.
–Entonces …sírveme la mousse.–le
sonreí acalorada por los pensamientos
libidinosos que cruzaban por mi mente. Necesitaba que mis comentarios dejaran
en claro que no tenía hambre y que solo deseaba terminar lo que dejamos
inconcluso en el desayuno.
Conversamos animadamente sobre
nuestras vidas durante varias horas. Casi sin esfuerzo nombramos al padre de mis hijos, aunque por momentos
dude que jake hubiese formado parte de
mi vida.
Me sentía realmente feliz
disfrutando de su compañía.
–Bella, cariño.– me tendió su
mano.–Comeremos el postre a orillas del lago.–tomo el postre, caminamos unos
pasos hacia una manta que había acomodado junto a unas esferas de vidrio con velas flotantes
encendidas, creando así un lugar mágico plagado de placer y pasión. Nos
sentamos en el centro.
–Edward hablemos–quería agradecerle
y contarle lo que me apena .– Necesito que sepas que una vez elegí mal en mi
vida y ahora estoy pagando las consecuencias y lamento mucho que pagues…–no
pude terminar de expresar todo lo que tenía guardado en mi corazón, me tomó por
las muñecas, se arrodillo frente a mi, me atrajo hacia él.
Su proximidad a mi rostro proclamaba
el inminente beso.
Mi boca se encontraba entre abierta,
entregada, saboreando ese beso que aun no era dado.
Mi cuerpo descansaba entregado en sus
brazos, deje que sus ansias lo guiaran hacia mi boca
que anhelaban sus besos tiernos y húmedos. El momento había sido decretado y
oponerse a este fogoso encuentro era imposible y no quería oponerme. Mi boca
pedía a gritos silenciosos que sus labios la hicieran suya.
Se limito solo a apoyar sus labios
con fuerza sobre los míos, mis dedos se cerraron sobre su espalda arrugando la
tela de su camiseta impregnada de su aroma que me embriagaba y despertaba mis
sentidos.
Abrí mi boca, frotó mis labios y los barrió con furia. Vaciló un momento. Se demoró en aspirar mi
aliento fresco y suave cargado por mi deseo.
Toco mi labio superior con la punta
de su lengua, con tanta suavidad, que no estuve
segura , hasta que oí el
entrecortado gemido que escapaba de sus labios.
El momento del beso creo una atmósfera mágica,
el aire de la noche era frio, aunque el de nuestro alrededor se sentía
caliente.
–Eres frágil y cautivadora, me
tienes atrapado en tus redes.–susurró gravemente.
Un movimiento leve, guardo mi timidez, atrajó
su mano hacia mi, sostuvo bajo su palma mi pecho manipulándolo para él,
saciando su apetito.
Los masajeo por completo con
suavidad y bajó su cabeza para hundir su rostro entre mis dos tensas colinas que
se ofrecían a su boca para ser exploradas. Restregó su nariz para aspirar el
perfume de mi piel, una mezcla a dulces y fogosos deseos.
–Isabella, eres mi Bella– murmuró
contra mi pecho. Comenzó a dibujar mis contornos con su boca.–Quiero besarte y
mimarte una y otra vez.–su mirada la sentía cargada de excitación.
Me estremecía con cada caricia suya
sobre mi piel y apretaba su rostro sobre mi cuerpo intentando fundirlo con el
mio. Me tumbo sobre la manta y frotaba su sexo sobre el mio, mis piernas se
separaban ofreciendo todo mi ser, él me miraba maravillado y me besaba.
Quería que sintiera el deseo de mi
cuerpo que se arqueaba con cada movimiento de su cadera sobre mi ropa, para que
el ardor de la entrepierna se convirtiera en una hoguera para consumir nuestros
más profundos deseos de locura y pasión. Sus
toques masculinos despertaban una
sensación que nunca me hubiera imaginado
que existía.
En un pestañar de ojos, me despojó de toda mi ropa.
–¡Me vuelves loco …Bella!. Quiero
que goces como nadie te ha hecho gozar
en tu vida. Eres única. Todo tu ser esta hecho para ser amado.–murmuro
apasionadamente.
–¡Edward!–necesitaba
escuchar el sonido de mi voz para darme cuenta que no era un sueño.
De pronto se
quedo inmóvil, su cuerpo convulsionado pasó a estar inerte, yacía sobre mis
pechos. Abrí mis ojos buscando una respuesta en los suyos.
–¡Shhhh!–me dijo
en un sonido apenas audible–¡no te muevas!–me ordenó y tapó mi boca con su
mano.
–¿Qué sucede?–le
exigí histérica hablando sobre su mano. Aun atrapada bajo su cuerpo.
–Alguien cerró la
puerta del auto.–note tenso su hilo de voz.–¡Entra a la casa y ya!.me ordeno.
Se puso de pie.
Me besó. Me dijo te amo y salió velozmente entre la vegetación buscando al intruso.


no veo la hora de que llegue mañana, y todos los fines de semana pra seguir leyendo esta hidtoria, me tiene atrapada.... ssos una genia ! y una mente brillante . es un honor para mi, ser tu amiga... te quiero, y lo seguire haciendo eternamente.
ResponderEliminaryor gracias por tus palabras.y por estar compartiendo siempre esta hermosa locura de twilight.tkm.eternamente amiga.besotes
EliminarHola de nuevo.
ResponderEliminarMe he vuelto a leer de nuevo tu historia hasta aquí. Este ultimo capitulo no lo había leído en Face, supongo que ni lo había sabido encontrar, deseando que actualices y ver como sigue esto. ¿quien vendrá en ese coche? Me lo imagino
Besos