Alguien bajo corriendo. Se arrodilló a mi lado.
Su mano tocó
mi mejilla. Sentí pena por mi misma.
Mis ojos cerrados, se oponían a ver ese rostro hermoso, que
durante años aparecía en mis sueños.
La pena se había apoderado en mi corazón. Durante años soñé
con nuestro primer encuentro.
Jamás me hubiera imaginado, que me vería en este estado y en
estas circunstancias.
De repente sentí su brazo que rodeaba mi cuerpo, me apoyé
contra su pecho y así me traslado hacia su auto, Alice nos esperaba en su
interior.
Me senté del lado del
acompañante mientras
Edward manejaba, de reojo observaba su rostro.
Su expresión era de desolación
y odio.Sus manos se aferraban con
fuerza al volante, su mirada se perdía en la carretera.
Mis pensamientos buscaban una explicación a lo sucedido con
Jake, la sangre se había secado en mi rostro, pensé… seguramente yo era la culpable.
Mientras el coche circulaba por la carretera, mi cuerpo
yacía inerte, sin aire, al ver a Jake recostado sobre un poste en la acera,
rodeados por botellas vacías de alcohol.
El impactó de una de las botellas contra el cristal, me
recordó a mis sentimientos por él.
La misma nada
esparcida en el camino. Una lágrima rodo por mi mejilla.
Continuamos el recorrido en silencio. Sólo mi respiración
entrecortada, me recordaba que aquellos golpes fueron reales.
De pronto, tomé una bocanada de aire, mi corazón palpitaba
alocado, cubrí mi rostro con mis manos y comencé a llorar.
Su mano se posó en mi cabeza. Mi corazón entendió que todo
iba a estar bien.
–Alice, debemos hacer que Carlisle la examiné.-su voz sonó
entre furiosa y compasiva-
Al ingresar a la clínica, me traslado en brazos a la
camilla.
Carlisle limpió mis heridas. Su diagnóstico, un par de costillas astilladas. Indicó reposó
absoluto.
–Mi querida Bella, estarás bien en unos días-me dijo en un
hilo de voz-,desearía internarte , pero realmente, Alice, cuidará mejor de ti, que todo mi personal.
–¡Fantástico, Carlisle! En casa estará mucho mejor que aquí.-los ojos de Alice brillaban de la alegría.
Debía recoger algo de ropa. Nos fuimos en el auto de Edward,
luego conduciría el de Alice que estaba aparcado en la puerta de mi casa.
Al llegar, la puerta de la entrada, se veía destrozada. No
sentía miedo, pero mi corazón dolía, aquel lugar lucía diferente, ya no sentía
que fuera mi hogar.
– Bells? te sientes bien?–me miró con rostro expectante.–recoge
lo necesario y marchémonos de aquí, Jacobo regresará. Voy a encender mi coche,
tu irás en él de Edward .
Sonreí con timidez. Guarde algunas cosas en la mochila, me
la eché al hombro, respiré hondo y salí de ese lugar.
Alice conducía a mi lado, en una curva, piso a fondo el
acelerador, imagine que pasaría a buscar a su hermano.
Recordé mi hogar, un sentimiento nostálgico invadió todo mi
ser.
Recordé la puerta principal destrozada, decidí proteger las
pocas pertenencias que tenía allí y decidí volver.
Era cuestión de un segundo, me dije a mi misma, trabaría la
puerta y saldría por atrás.
Aparqué el auto de Alice, descendí lentamente, caminé con cierta
dificultad. Trabé como pude la entrada, algunas lágrimas nublaron mi visión, me
disponía a cerrar la puerta de atrás y escuche su voz.
–¿ Por qué?,¿Por qué, mi amor?- Jake se acercaba lentamente,
como un depredador a su presa y elevaba su tono de voz-,¿Por qué ,maldita
perra?,¡ Me abandonaste por él!.–gritó enfurecido.
Sus manos me empujaron hacia el interior de la casa, sus
golpes intensos, me derribaron .
Mi cuerpo inerte en el suelo, intentaba salir huyendo del
lugar, enloquecido y cegado por la furia comenzó a rociar la habitación con
gasolina.
–¿ Dónde está tu amiguita?. ¡perra, mal nacida!.¡nadie me
abandonó y sobrevivió para contarlo¡–sus golpes contra mi cuerpo eran intensos.
El olor a gasolina era intenso, en las cortinas, muebles y
en mi cuerpo. Encendió un cerillo y lo arrojó en las cortinas que ardieron al
instante.
–¡si no eres mía, morirás, desagradecida!–fueron sus ultimas
palabras– cerró la puerta y se marchó, su risa retumbaba en mi cabeza, hasta
que subió al auto de Alice y se marchó.
Desesperada reptaba por el suelo, buscando una salida por la habitación, atrapada por el fuego y el
humo, caí en un profundo sueño.
Toda la familia de Edward me daba
la bienvenida y me sentía feliz.
A lo lejos sentía su voz.¿ Era parte de mi sueño?
–¡ Bella!,¡Bella!,-escuché un ruido a cristales, contra el
suelo de la habitación.


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