Sentada en el suelo llorando sin consuelo marqué el número y
me quede en silencio.
–Bella…Bella, eres tú…Bella contéstame por favor –sonaba la
voz de Alice desesperada.
–¡Alice… se fue! ¡mi
Jake…mi Jake se fue!¡me abandono!.–
rompí a llorar, como una niña.
–Bells…tranquila amiga.¿ Charlie lo sabe?
–Aun no…¿que voy a hacer sola? no voy a poder con todo…–me
lamentaba por mi situación.
–Voy para tu casa. Espérame.
Al ingresar Alice a mi casa, me encontró tendida en el piso,
preparó un café y nos sentamos en el sillón a conversar.
–Bells, sé como te sentís, pero es la mejor decisión que has tomado en años.¿ Le avisaste a los
nenes?– la expresión de Alice era de angustia.
– No, por favor, no quiero que sean participes de tanto
dolor…ellos están bien con Reneé y Phill, deben terminar de estudiar…
–Pero algún día se van a enterar…
–Ahora no…necesito pensar como voy a seguir sola, con tanta
angustia, deudas, sin trabajo…
No sé en que voy a terminar…
–amiga, yo estoy a tu lado…todo se va a resolver con el tiempo.
Trabajo …–me miró pensativa– hablaré con Carlisle, trabajarás en la clínica…
Mientras charlábamos, se escuchó el motor de una moto,
estacionar en la puerta de mi casa.
Varios golpes furiosos sonaron en mi puerta. Y la voz de
jake, sonaba distinta.
–¡Abre la maldita puerta! ¡sé que estas
ahí!¡ seguro que la estúpida de tu amiguita, disfruta que me halla ido.!–no
me imagino que hice para que actúe así.
–Bella, no lo escuches…salgamos por la puerta de atrás.– me
dice Alice entre susurros.
Jacobo totalmente enloquecido…
–¡No me dejas otra opción que derribar la puerta…maldita
perra!.–gritaba furioso y se lanzaba una y otra vez contra la puerta.
Nosotras salimos por detrás de la casa…corríamos como alma
que busca el diablo.
Alice llamaba al
celular de alguien para que nos venga a buscar.
Mientras dejábamos mi casa, mi corazón se paralizó al
escuchar el sonido del motor en marcha y la moto que se acercaba cada vez más.
De repente la mano de jake jaló mi pelo, los dos caímos al
piso, rodamos por la carretera.
La moto acostada
siguió unos metros más y Alice paralizada, por la escena que observaba.
Mientras me propinaba golpes por
donde podía…Jake gritaba…
–¡ Me cagaste la existencia!…¿vos deseas hacer tu vida…? desgraciada.
Mil golpes te
mereces. No te sirve que te ame tanto?
–Corre a los brazos de él…sé feliz…Si sobrevives a esto…– me dijo en tono amenazante.
Nunca he deseado
morir, pero juro que quería que este momento terminara de una vez. Mientras él se alejaba, su risa
resonaba en mi cabeza, al igual que el dolor de sus golpes.
Cuando quede sola, Alice me abrazaba y lloraba junto a mi.
Por mi rostro corría mi sangre, estaba embarrada y mi pelo
era una maraña de suciedad.
Mis ojos nublados
por mis lágrimas, vieron aparcar un
auto.
Una persona descendió corriendo y se arrodilló a mi lado.
Su mano tocó mi
mejilla. Sentí pena por mi misma.


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