NEGOCIEMOS...CAPITULO XXI


CAPITULO XX


-Hijo aún se encuentra muy débil.-una gran loza de cemento cayó sobre mi cabeza al escuchar esas palabras. Debía cuidar a Bella.
¿Cómo? ¿Cómo debía cuidarla? aún  no lo sabía.
El rostro de Alice se desfiguro al ver que alguien se acercaba con total naturalidad hacia nosotros tres.
-Edward, ve  con Bella.-me grito fuera de si, mi padre.
-Ni en tus sueños, me iré.-tensé mi mandíbula y presione mis puños.
Mientras la figura humana caminaba con paso decidido hacia nosotros.
Mi corazón latía desbocado.



CAPITULO XXI
NEGOCIEMOS.



Edward PROV


Aun con los informes del diagnóstico de jake en mis manos, Alice a mi lado y mi padre, que me obligaba con su frase, a regresar con Bella.
Observaba la fiera femenina, que caminaba contoneando sus caderas, con un aire de triunfo que  helaba mi sangre.
Mi furia se apoderaba agónicamente de todo mi ser, debí pensar reiteradas veces que se trataba de una mujer, la que caminaba hacia mi, con su mirada desafiante y su sonrisa  de  rubia engreída.
De no ser que ella, era mujer y la prometida de mi hermano, me hubiese abalanzada hacia su figura y la habría golpeado hasta destrozarles el rostro, para luego dejarla tirada, mientras me alejaba.
Mis ojos se tornaron oscuros, producto de mi rabia, mis puños, apretados de una manera irracional, clavando las uñas en mis palmas, gesto que no le paso para nada inadvertido a mi padre.
-Hijo recuerda  que pertenece a nuestra familia- las palabras de Carlisle rompieron el trance furioso en que me encontraba.
Prácticamente Rose se encontraba frente a mí, con  una actitud mas que desafiante.
-Buenas noches familia Cullen – nuestro apellido salió con asco de entre sus labios,
-Eran buenas, hasta que tú has llegado – logré soltarle mientras le clavaba mi mirada cargada de odio. Alice  se retiro en silencio hasta la salida de la clínica para irse a su casa.


-Edward, he venido hablar contigo – miro la carpeta que tenia entre mis manos – me alegro que hallas leído mi primer informe.
-Esto no es un informe muy profesional – le arrojé la carpeta, golpeando su rostro y las hojas se esparcieron por el suelo.
-Vamos hijo, hablaremos los tres en mi despacho – la mirada de Carlisle imploraba mi cordura  ante tal situación.
Los ojos atentos de Rose, observaba la escena.
-No, papá, volveré con Bella, no quiero que se preocupe – me gire hacia el pasillo con pasos firmes, y seguros cuando su voz golpeó mi espalda.
-Cullen, he venido a negociar contigo a solas. -Giré sobre mis pasos, le dediqué la mirada mas fría y lúgubre de la que podía regalarle.
-Mi felicidad no se negocia – le deposite furioso  mis ojos en su rostro.
-Imagino que te va a interesar  -mi padre tomó mi brazo con una fuerte aprensión, su dulce mirada cargada de preocupación, me hizo dudar un momento sobre la situación.
-Por favor hijo –me suplicó- conversen en mi despacho, mientras, permaneceré con Bella
-De acuerdo, solo iré porque tú me lo pides.


Caminé un paso delante de Rose , sus tacones retumbaban  sobre  la madera lustrada de la clínica ,encendí la luz del despacho de mi padre , me senté en el escritorio  y observé a la ex prometida de mi hermano , no era ni la sombra de aquella rubia que simulaba amar a Emmet , inmerso en mis pensamientos sobre el  destrozado corazón de mi hermano , la muy maldita rompió el silencio .
-Seré breve.- asentí con la mirada – si has leído el informe, no será tan fácil librarte  de Jake, solo mi diagnóstico certero, te dará la paz que buscas.
En mis palabras se encuentra el poder de dejarlo libre o morirse tras las rejas, quizás encerrarlo en un loquero.
-Ve al grano – musité casi en un suspiro, tenia la sensación que algo desagradable iba a decir
-De acuerdo - entorno sus ojos-, negociemos.
Entrego un segundo informe en unos días, la cual especifico el diagnóstico de su insana salud  y …
-¿De cuanto dinero hablamos?- le pagaría con  los ahorros de toda mi familia.
-Aquí no hablamos de dinero, corazón.- me decía mientras acariciaba su cadena sobre su pecho lascivamente intentando  provocarme eróticamente.
-No entiendo, ¿de que hablamos?-froté con mis dedos el puente de mi nariz, en un gesto más que impaciente.



-Dime ¿cuanto amas a Isabella?
no pude evitar sonreírme
-Mas que a mi vida – no pude evitar sonreírme.



-Te lo diré de esta manera, jake dormirá entre paredes blancas con una camisa de fuerza, si  a cambio abandonas a Isabella
-¿Que? -no daba crédito a lo que mis oídos  acababan de escuchar – ¿Por qué?
-Simple… no he dejado de pensar en ti, en ningún momento, cada día me levanto pensando  en tu rostro y el último pensamiento antes de dormirme eres tú.
Cuando duermo junto a tu hermano imagino que eres tú. Estoy perdida he irrevocablemente enamorada de ti.
-No. Estas perdida he irremediablemente loca, enferma. Nunca te he dado motivos, para que te hagas ilusiones.
Nunca te enamoré. Nunca exististe para mí.
-Lo se. Pero ese beso de adolescentes marco un antes y un después en mi.- me miraba como si reviese ese día, en este momento.


-Estamos listas,-le grité a Edward -iremos en mi auto hasta la cabaña, quedaran solo las nenas en la fiesta de tu hermana.
-Bien, Rosalie en marcha.- Edward subió a su auto con sus amigos y su hermano junto a litros de alcohol en el interior del coche. Las chicas iríamos en mi coche con nuestros bolsos cargados con lencería erótica. Esta noche Edward sucumbiría a mis encantos. La estupida de Bella, estaría ocupada gracias a que mi amigo jake, me haría el favor de besarla y  todo lo que ella se deje hacer.
 Así me dejaría el camino  despejado con Edward
El viaje  hacia la cabaña, era bastante largo, a jake ni le comente mis motivos, supongo que tenia idea a donde íbamos por algún comentario de Alice.
Al llegar a la cabaña, mis ojos  parpadearon un par de veces, ante tanta belleza, los chicos  bajaron el alcohol del coche y nosotras nuestros bolsos.
Al entrar prepararon tragos y la música  sonaba atronadora inundando cada rincón del bosque.
Edward tomaba descontroladamente y bailaba solo en un rincón del salón.
Éramos amigos.
Hacia calor.
Comenzaron a sonar los Rollings Stone “ satisfaccion “ , todos enloquecimos , saltábamos , gritábamos , tomé a Edward de las manos y bailamos enloquecidos por los sonidos imponentes  del tema , al concluir , se desplomó algo aturdido sobre el sillón de tres cuerpos , con su respiración agitada, su  pecho realizaba movimientos que se convertían en dulces jadeos, no  pude evitar considerar la necesidad de sentirlo.
 En  un movimiento preciso y atrevido me senté a horcajadas sobre él y lo miré a los ojos, esa mirada despertó mis sentidos.
 Y lo besé.
Ese beso cargado de erotismo, rozando lo desenfrenado y pasional.
Aprisionó mi rostro con sus manos y  devoró mis labios. Me faltaba el aire.
Al separarnos, aun con sus ojos cerrados me dijo
-Bella
-Se que soy bella – maldigo el día que pronuncie esa palabra
-¿Rose?-pronunció mi nombre asqueado.
-Si amor. Bésame –se levanto de golpe, como si esperara ver otro rostro.  Rechazo mi toque, sentí morir de celos, rabia, dolor  y desencanto
Salió disparado como un demonio, hacia su coche, aceleró, y se alejó del lugar.
Mis hormonas reclamaban un hombre y caí en los brazos de su hermano que no ofreció resistencia.
Mientras tanto, esa noche nacía Rosalie , la enamorada despechada , la cual idearía un plan para que se hombre se rindiera a mis pies.
Aquella que jugaría el papel de amiga, la cual le prestaría el hombro para que llore por algún amor fortuito.
Aquella que soportaría engatusar a su hermano con tal de tenerlo cerca y poder amarlo en silencio.


-¡Rosalie!-su nombre pronunciado por mis  labios, que  sonó como un escupitajo contra el piso, rompieron el recuerdo revivido, no hacia mas que un par de segundos.
-Dime cariño, ¿estas dispuesto a todo por mi?
-Supongo que estas tanto o más enferma que Jacobo.-una sonrisa amarga esbozo mi boca. La única salida que tenia en mente seria realizar ese viaje cuanto antes.
De ser posible esta noche misma.
-Supones bien, compartimos  una obsesión. Al fin de cuentas ella volverá con su esposo y tú regresarás a llorar en mis brazos como en los viejos tiempos.
-Lamento comunicarte, que  no estoy dispuesto a negociar contigo. Mi felicidad no es algo que pondré en juego. Y menos estando ustedes dos de por medio.-me levanté del sillón de mi padre.-¡Hemos terminado!.
-Niño rico-me dedicó una sonora carcajada diabólica, desconocía a esta mujer.-no hemos terminado aun. Esto recién comienza. Si el que jake atente contra la vida de ella, una y otra vez, los ha tenido en vilo, créeme  que ahora seremos dos. Y tu mismo te arrepentirás de no haber negociado.
-¿Es una amenaza?
-¿Eso crees mi amor?.-su tono de voz cargado sexualmente, provoco asco a todo mi ser.

-¡NO SOY TU AMOR!- grité furioso, intenté  recomponerme mientras buscaba la salida del despacho. -Buenas noches. Conoces la salida.


Caminé a paso seguro hacia  la habitación donde descansaba la razón de mi existir, donde mi ser se sumergiría en un mar de paz para mi atormentado corazón, cuando  se viera reflejado en el interior de ese par de hermosos ojos color café.

Al ingresar al cuarto, mi corazón bombeaba enloquecido por querer salirse de mi cuerpo, al sentir la emoción de verla.
Temía que el sonido de mis latidos despertara a esa pequeña mujer que me había vuelto a elegir. Me sentía el hombre más dichoso sobre la tierra.
Me quité mis zapatos deportivos y me acosté a su lado para observarla como dormía.



Al ver que Edward tardaba tanto, mis párpados comenzaron a descender hasta que la luz de la habitación desapareció por completo, sentí unos movimientos sigilosos alrededor de mi cama, pero  los parpados me pesaban demasiado para abrirlos.
Unos labios suaves se posaron en mi frente, supuse  que era mi padre. Pero la voz dulce de Carlisle se hizo presente en mi oído y mi mente.
–Descansa princesa…todo va a estar bien. Edward regresa en un momento. –intenté responderle pero nuevamente un silencio envolvente me acuno entre sus brazos.
Mi mente seguía trabajando elaborando pensamientos.

LUEGO DE UNA GRAN tempestad , LLEGA LA CALMA.

A PESAR DE SER UNA FRASE totalmente trillada, es  la única que cuadra con esta situación.
Por suerte y gracias a todo el cariño y dedicación de mi suegro, hemos sobrevividos ambos, mi hijo se desarrollaba con total normalidad en mi vientre.
Hace tiempo atrás, quizás  algunas semanas ,mi ser se sentía acosado y perseguido por Jake, a pesar de desconocer los pormenores de su alejamiento ,mi cuerpo respiraba un aire cálido cargado por el amor incondicional de mi eternamente amado.
Aunque debo reconocer que Edward se comportaba bastante posesivo y por demás sobre protector, me gusta esa nueva faceta de nuestra relación de pareja. hace algunos días que solo he vivido a los saltos.
Me sentía de buen humor y cargada de energía positiva.
Mi esposo solo era un mal recuerdo. muy atrás había quedado esa sensación de pánico por tener mi vida pendiente de un hilo.
Nos mudaríamos de la cabaña, ese  lugar mágico en el que hemos vivido el principio de nuestro gran amor.
A pesar de las adversidades.
Mi padre conecto durante esa cena con la familia Cullen mucho mejor de lo que hubiese soñado.
Los días que no haría  guardia, prometió  que vendría a visitarme con un trozo de carne bajo el brazo y una botella de vino tinto fino, para  tomar junto a mi suegro.
Quería que Charlie disfrute mi embarazo, ya  los otros ni siquiera me había visto con mi vientre abultado.
Cuando regrese a vivir con jake y esperando a mi segundo hijo, me  alejo de todos, llevándome  a vivir a la reserva junto con su padre, lugar  en el que no podía recibir una sola visita, ese  era el precio que debía  pagar por continuar con mi embarazo, me  sentía como esas princesas que eran encerradas en la torre del castillo.
Y por las noches, me sentaba en la oscuridad de la habitación, rogando  en cada plegaria que mi príncipe regresará a rescatarme.

Lo espere durante nueve meses.
El día que Edward, escuche toda la historia de mi segundo hijo, supongo que todo su ser deseará hacer justicia por mano propia.
Durante ese embarazo, fue  el único momento que me desconecte de Alice, el  maldito me había quitado hasta el móvil. Me mantenía encerrada en la habitación y solo me usaba para saciar sus instintos de hombre antes de ir a revolcarse con la primer puta que conociera en el pueblo.
¿Por qué mi mente me llevo una vez mas a esa época triste de mi vida?¿quizás extrañaba a mi hijo mas pequeño, a mi adolescente, al  amor de mamá?
Ni bien despierte le imploraría a Edward viajar hasta la casa de mi madre, para verlo aunque sea de lejos, un  momento.
En unos días nos embarcaremos a una gran travesía, pero  antes quería despedirme de mis hijos y mi madre.



Toda la familia Cullen, mi familia, seguramente se encontrarían abocados a los preparativos del viaje que haremos en unas semanas.
Indudablemente, Alice no perderá  oportunidad de pasarse gran parte del día cocinando para mi bebe para cuando zarpemos en el barco de lujo de la familia Cullen, juro que cuando nazca no querré ver un pastel en mi vida.
 A Rosalie la había tragado la tierra literalmente, me preocupaba la tristeza que desbordaba de los ojos de Emmet, solo se que ella decidió tomarse un tiempo y junto a eso llevarse el corazón de él.
Su alma desolada, lloraba en algún rincón de la mansión Cullen y si participaba en algún espacio con nosotros intentaba parecer divertido. Pero a mi no me engañaba, podía ver la tristeza en su mirada.
Esa mirada, que en cierta oportunidad Edward deslizo el comentario que había sido la misma que el tenia cuando aquel verano, decidí volver con jake.
Aunque lo habíamos superado, cuando hacia esos comentarios no podía evitar que se me encogiera el alma.
De pronto toda la familia Cullen vivía en donde era mi residencia provisoria.
Jasper aun conservaba su departamento de soltero, por lo que me imagino que si el ambiente se cargaba de deseo y lujuria, se escapaba con Alice unos o dos días para darle rienda suelta a su imaginación.
Cuando le preguntaban por su hermana, solo se limitaba a justificarla ,diciendo que realmente se sentiría mal y debía pensar.
Pero que desconocía su paradero.
Mi molestia en mi pecho, me alertaba de que algo escondía y que Rose tan mal no estaba.
A pesar de que todo, el tiempo acontecía en una inmensa calma, digna de temer, Edward insistía en realizar ese viaje en barco por las costas de Europa a la brevedad.
Según el, no pretendía que pasará mas de una semana de mi salida del hospital, por la cual acortaba la distancia como si quisiera protegerme de algo o alguien, por lo tanto, mi impresión no  era tan equivocada, no todo estaba tan aplacado como querían que  pensara.
Recuerdo que una de las tantas conversaciones de mi padre, él dijo que tomaría cartas en el asunto .y si de alguien jamás dudaría, seria de mi padre.
Por el momento, en el único lugar que me sentía segura, protegida y custodiada  era en los brazos de mi gran amor, aspirando su delicado aroma, ese  que emanaba por todos los poros de su cuerpo.
Edward aun continuaba de vacaciones, según sus palabras dejo muy en claro que se tomaría un año sabático o quizás dos, y hasta explicó entre risas que se sentía tan feliz que el día que nazca su hijo, quizás nunca mas trabajaría. Eso realmente seria una locura. Aunque me fascinaba la idea, tener a ambos tiempo completo.
Por ahora, me sobraría  el tiempo, por lo que he decidido disfrutar de mi embarazo, cuidar  de mi cuerpo, y dejar que el clan Cullen cuide de nosotros.
Esme había comenzado a remodelar una de las tantas habitaciones para su nieto, tenia pensado salir todos los días de compra, durante el tiempo que dure nuestro viaje.
Posiblemente albergaba la ilusión de que su mansión  seria nuestro hogar permanente, pero Edward tenia otros planes, pretendía remodelar una pequeña cabaña, no muy lejos de la casa de sus padres.
Supongo que él también añoraba la cabaña cerca del lago.
De todas maneras no dejaba de ser solo un sueño, porque mientras jake ande suelto en ningún lugar del mundo nos encontraríamos seguros y menos con un bebe en camino. De hecho cuando sepa a ciencia cierta, su obsesión  aumentaría, siendo  los dos, su blanco predilecto.
A veces temo por mi familia, por Edward y mi bebe, imagino que de pasarnos algo a alguno  de los dos, Edward no dudaría actuar en contra de jake y todo terminaría muy mal.
Absorta en mis pensamientos escuche un sonido de un par de golpes secos, como si cayeran al suelo un par de calzado.


Mi sospecha se confirmaba cuando sentí que se hundía el colchón de mi lado y el cuerpo musculoso de mi gran amor rodeaba calidamente mi figura, que simulaba descansar.
Me acerqué a su cuerpo, afirmé  mi brazo por su torso y me consideré segura.
Podía cumplirse la predicción de las mayas, esa del fin del mundo, que a mi no me importaba, mientras estuviera en los brazos de Edward.
Su mano dibujaba movimientos ascendentes y descendentes por mi espalda.
Mi cuerpo pedía a gritos desesperados que me tomara aquí y ahora.
Hacia tiempo que no hacíamos el amor. Quizás sean días…pero sentía una necesidad imperiosa de él que por eso suponía que la ultima vez que estuvimos juntos, había sido en aquel verano en la casa de mi padre.
Sus caricias se intensificaron, para el también era una necesidad, poseerme.
Trepé por su cuerpo buscando un beso, el cual respondió de una manera sutil, como si corriera mi cuerpo, algún peligro o posiblemente se encontraba distraído en sus pensamientos.
Cuando reaccionó de mi proximidad, su  beso se torno demandante y audaz.
Le susurré sobre sus labios que me saqué de este lugar y que me  hago el amor hasta que salga el sol.
Sonreímos juntos.
-Bella, hablaré con mi padre para persuadirlo  de que te deje salir de la clínica. –le apremiaba retirarse de este lugar, supongo que sus deseos son mas poderosos que las palabras de su padre para no dejarme marchar.
Me regalo un tierno beso en la frente y se marchó hacia el despacho de su padre con una gran erección en su entrepierna. No pude evitar sonreírme. Le había dado más que un motivo suficiente para marcharnos del lugar.
Amaba ese andar felino tan suyo y el movimientos de sus glúteos al caminar, me deleitaba con  su figura hasta que cerró la puerta del cuarto.
Supuse por lo tanto que le resultaría difícil que le firme el alta y aprovecharía para dormir unos momentos más.
seguramente  tardaría un poco, su padre era un hueso duro de roer y deseaba lo mejor para nosotros.



Al cerrar mis párpados, oí como la puerta se abría nuevamente.
–Permiso…¿cómo esta la consentida de los Cullen?– esa voz…aturdida por los segundos que había dormido, no podía creer quien era, la figura que se acercaba lentamente hacia mi era de Rosalie. No se por que, pero mi cuerpo reacciono instintivamente, una alarma en mi interior me alertaba de un peligro inminente. Mi cuerpo se abarroto.
–Ho…hola… ¿Rosalie?– no podía hilvanar un saludo coherente presa de mi asombro.
–Si preciosa. Vine a conversar con Carlisle y me contó que te encontrabas aquí.¿Y Edward?
–Regresa en un momento.– deseaba que así fuera .
–Bueno…tendremos un momento de chicas…Seré breve. Vine a negociar sobre la libertad de Edward.
–No te entiendo…– comenzó a faltarme el aire. El solo hecho de que Edward haya cometido una locura y caer preso, me alteró todos mis sentidos. Quizás por eso era la urgencia de escaparse en el crucero que tenía planeado.¿ Habría matado a Jake.?
–No es necesario que lo comprendas. He hablado con Jake y esta dispuesto a dejarte en paz, no matar a tu pareja y para que críes a tu bebe – nuevamente la historia se repetía, Jake decidiendo sobre mi embarazo – si a cambio…
–¡¡¡ROSE!!!-un Edward endemoniado, con su mirada preso de la furia, la tomó de sus cabellos, formando con su agarre una coleta, arrancándola de mi lado ante los ojos atónitos de ella y míos.
–¡¡TE AMO!!– gritó ella, mientras era arrastrada hacia la puerta de la habitación y con movimientos desesperados de sus manos intentando zafarse del agarré de su mano.
¿Qué fue ese te amo desesperado, en un intento de ser un as debajo de la manga?¿Que tendría que negociar por la libertad de Edward?¿Cual es el secreto que ambos compartían para que él reaccioné violentamente así?
Con sus brazos temblorosos, su cuerpo jadeante y sus ojos ennegrecidos preso por la furia, se acercó para abrazarme.
–¿Te encuentras bien, mi vida?– solo podía rechazar su abrazo, me aleje intentando aclarar mis ideas. Presa por la angustia.




Quería salir huyendo del lugar.





ETERNAMENTE AMADO...♥

EN EL TRANSCURSO DE ESTA SEMANA ACTUALIZO EL BLOG.


GRACIAS POR TENERME PACIENCIA.

ETERNAMENTE AMADO.
LAS QUIERO A TODAS MIS 



FIELES LECTORAS.








BESOTES BY LUZ DE LUNA.

CAPITULO XX-ANHELO.


GRACIAS POR CONFIAR EN MI.
ESTA HISTORIA,NUNCA QUEDARÁ ABANDONADA.
MIL BESOTES POR VOLVER A ELEGIRME.
BY LUZ DE LUNA
CAPITULO XX
Anhelo
Edward PROV
Mientras observaba a Bella alejarse con mi padre, Charlie  me llamo con una voz de ultratumba que cualquier mortal sentiría un escalofrío atravesándole su cuerpo. y mi cuerpo no fue la excepción.
Sabía muy bien que en la vida, siempre  era una de cal y una de arena y tanta felicidad que sentía al saber que mi hijo dormía en el interior de la mujer que amaba, Duraría muy poco.
Deseaba tanto el bienestar que sentía, que  mi corazón deseaba que mi bebe pudiera   disfrutar de su madre.Tanto regocijo me impedía ver el acecho de tanta maldad.
Bien sabia que en algún lugar del destino, agazapada se encontraba la fuerza maldita que destruiría tanta felicidad.
Solo una palabra de Charlie, serviría  para congelar la sangre que bombeaba hacia mi corazón.
-Muchacho-me detuve extrañado, como si mis pies hubieran echado raíces junto a Bella, lo miré entre asustado y confundido –Debemos hablar de Jake.-escuchar su nombre provocó que mi corazón detuviera mis latidos y continuo la frase antes inconclusa. –La situación es mas que delicada .Lo lamento-¿lo  lamento mucho? ¿De que venían las palabras tan sentidas de mi suegro?.De haber tenido un corazón de fantasía, tendría  en mi pecho esparcido,  en todo mi interior, los fragmentos del cristal.
-Charlie… por  favor, sé claro-le rogué-¿Que ha pasado con ese maldito?.-una ilusión, no muy buena, surgió  de mis entrañas, pero  mi mente me decía que no podíamos tener tanta suerte, de  que el maldito bastardo hubiese muerto.
-Escucha muchacho, pon  mucha atención-enfatizó las palabras…”pon mucha atención”…

CHARLIE PROV
Luego de haber disfrutado una cena tranquila con mi hija y toda su familia, esa  familia Cullen que demostraba en cada gesto que la amaba a mi hija, tanto o mas que mi persona.
Mi corazón comenzó a ser atormentado por cada meticuloso  relato que realizaba cada integrante de esa sala de todos los padecimientos de mi hija.
Mi mente viajó a ese verano, en la que compartía mi vida con Sue y Edward era su médico de cabecera.
Ese verano Isabella, había abandonado a su esposo, nunca  supe los motivos, tampoco pregunte, aunque me los imaginaba.






Aún me pregunto cuales fueron los motivos por los cuales ella volvió con él y porque decidió tener otro hijo, el  cual terminaría como mi otro nieto, criado por Renné, mi ex esposa.
A veces, un buen padre, no cuestiona las decisiones de sus hijos, cuando siente que debe haber escondido un muy buen motivo.
Peor no pudo terminar todo, luego  de la cena en casa de los Cullen, cuando un Jacobo totalmente cambiado, irrumpió en la sala con un arma y erró  su disparo, dándome  en mi hombro.
A pesar de ser un viejo lobo guerrillero, no  podía soportar el dolor, aunque  no era tanto físico, sino  el que le había sido provocado a mi veterano corazón.
Aunque el bastardo logro huir a pie, mis hombres que estaban entrenados para esta situación, lograron  atraparlo.
-Súbanlo al coche.-mi orden sonó fuerte y clara, vi   en el rostro de mis oficiales instalarse el terror y la comprensión, ellos  sabían perfectamente que el maldito se había metido con mi única hija, mí  tesoro mas preciado.
Me resulto imposible evadir el escalofrío que recorrió mi espina dorsal al ver el rostro de jake, entre despreocupado y desorientado por lo que pasaba frente a sus narices y porque razón había empleado ese tono de voz al referirme a su persona.
La alineación de sus terroríficos ojos, con una mirada triunfante y sombría, me alentó a exhalar un gemido de pavor al subir junto a él, en  mi patrulla.
Mi profesión a veces resultaba riesgosa, pero en tantos años de servicio fue la primera vez que sentía miedo, pavor, incertidumbre.
A estas alturas debía estar acostumbrado a cruzar esas miradas con los delincuentes.
Aunque este fuera uno especial, único, era  el padre de mis nietos, dos  soles en  mi vida.
Iniciamos el viaje a la estación.
No podía ver mas allá de mis ojos.
Las imágenes de mis niños correteando por mi rancho, llamándome  abuelo, aquél  en que una vez su madre busco refugio y el que había sido testigo de tantos cumpleaños, esos hermosos recuerdos ocupaban  todos mis pensamientos.
Una lágrima traicionera rodó por mi mejilla, pero  bien decía mi niña,-papá… tú eres mi héroe y los héroes no lloran.
¡Mierda!, yo no era un súper héroe, de  haberlo sido, tendría  que haber cuidado a mi pequeña todo este tiempo.
¡Dios!… ¿tan ciego pude estar que deje sola a mi hija?
Estábamos a unos minutos de mi oficina, ése  lugar en donde interrogaría al padre de mis nietos.
Al ser que les dio la vida, el  mismo que siendo adolescente arranco a mi hija de mis brazos.
Ese… que le juro amor eterno, serle  fiel, amarla  tanto en la pobreza como en la enfermedad,
Ese mismo que soñaba con  matarla.
Un poderoso sentimiento de ira se apoderaba de mi, a tal punto que mis manos se cerraron en puños dejando mis nudillos marcados.
Apoye mi cabeza sobre el respaldo del asiento y cerré mis ojos.
Por un instante construí  en mi mente ,el placer que  estaba negándome. Imaginaba girar bruscamente desde el asiento del copiloto, tomar  su cuello con ambas manos y sujetarlo hasta estrangularlo y observar como lentamente se extinguía su vida en mis brazos.
La idea era tentadora. Una línea fina se marco en mis labios, que  intentaba esconder mi sonrisa.

Pero, muy a mi pesar, me encontraba en servicio y no podía darme ese lujo.
Al abrir mis párpados, lo  observo por el espejo retrovisor y el bastardo me regala una mueca, como si hubiese leído mis pensamientos o lo que es peor, que  disfrutaba de la situación.
Al estacionar el coche patrulla, descendí  y rematé dando un portazo.
El mal nacido caminaba a mis espaldas esposado.
Al ingresar a mi oficina, lo  invite a sentarse.
Mientras me miraba desplazarme por toda la habitación como un león recluido. Apoyo sus manos sobre la mesa y nos mantuvimos la mirada, transmitiendo el odio que ambos nos profesábamos desde ese momento.
-Tienes idea de porque te encuentras esposado y sentado aquí?-le pregunte escupiendo cada palabra.
-Vamos Charlie, creo  que no es necesario montar todo este circo.-sus palabras me dejaron boquiabierto.
-¿De que circo me hablas?-intentaba mostrarme calmo y sereno.-Has intentado matar a mi Bella y¿ te parece que estoy para montar un circo?
-Tendrás que disculparme, no  se ha que te refieres. Jamás le haría daño al amor de mi vida.-que descarado, no sabia que pensar, sería  un mentiroso o estaba totalmente trastornado.
-Escúcheme señor Black-decidí tratarlo de usted, para separar la confianza y demostrarle que aquí era simplemente un detenido como otros.-Lamento que la señorita swan levante cargos en su contra, pero  a menos que la forense del condado lo declare insano, usted  pasara unas largas vacaciones tras las rejas.
-hey …Charlie, somos  familia. Soy el padre de tus nietos, el  esposo de tu hija.¿harás sufrir a mis hijos, encerrando  a su padre?-golpe bajo del bastardo.
-Señor Black, no  debe alarmarse, su familia pensara que se encuentra de viaje.-hice una pausa forzada, me  acerque a su rostro y le dije ceremoniosamente –usted merece unas vacaciones en un pabellón, con  personas de su calaña, quizás  hasta encuentre un novio.-sonreí con ganas, lo metería en el peor pabellón para que sea vejado y aprenda.-Usted podría explicarme que se siente hacerle el amor a una mujer desmayada, drogada  y hasta posiblemente embarazada?-mierda ,mi odio habló por si solo, no  debía darle esa información.
Note como se tensaba su cuerpo, se  ponía de pie y se acercaba sigilosamente hacia mí, levanto  ambas manos y señalándome con su dedo índice, gritó en mi rostro.
-¡JAMAS, JAMÁS!-suavizo su voz-tendrás un nieto que no sea hijo mío.-en el interior de su mirada se veía el mismísimo infierno.-si es necesario mataré a tu hija y al hijo de puta de Cullen.-volvió a sentarse.-¿Has entendido querido suegro?-soltó una gran risotada provocada por mi cara de desconcierto.
-Me encuentro algo cansado-estaba amaneciendo-Pasaras la madrugada aquí, hasta  que en la mañana te interrogue la forense.¿has entendido?
No respondió, solo afirmó su rostro sobre la mesa y tomó su cabeza con ambas manos.
Salí de la habitación, me  coloque en la pared vidriada, sabía  que lo estaba observando, giró  su cabeza y nuevamente me regalo una sonrisa.
Llame a Edward para que me indicara algo para dormirlo, le  di un clonazepam, el cual lo tomó sin examinar.
Me recosté en el sillón de mi oficina, café  negro doble, a pensar los acontecimientos de este fatídico día.
Seguramente me quede dormido, desperté  al ver a la forense que entraba a mi despacho.
La suerte me sonreía, una  rubia, de  figura soñada, con  curvas bien marcadas, caminaba hacia mí, extendió  su mano y se presento.
-Rosalie Hale, forense psiquiátrica del condado.
-Buen día, Charlie  Swan, jefe policial.-estrechamos nuestras manos. Esta mujer me resultaba familiar.-Perdone señorita mi atrevimiento,¿nos conocemos?
-Si. Frecuentaba la casa de los Cullen, uno de ellos es mi prometido.-me respondió en un tono seco y áspero. Por un instante mi corazón se alegro de tener una aliada, aunque  su manera de responder me decía que más bien seria mi enemiga y hundiría a Isabella.
Le indique el camino hacia donde se encontraba jake para que hablaran a solas. Mientras tanto llamaría a mi superior para que me enviaran a otra forense.
                            
Rosalie Prov.
-Buen día, jake.-un sinfín de sentimientos ambiguos, rondaban  por mi cabeza.
-¡Rose!...que alegría verte.-su mirada perdida, atisbaba  un poco de emoción.
-jake, seré breve. no te voy a dejar libre, solo  evitaré que te coloquen tras las rejas.
-Es lo menos que puedes hacer por mí, por  todas esas noches de sexo rudo y salvaje que vivimos.-esbozo una sonrisa siniestra.
-No te ilusiones, solo  lo hago por alejar a Isabella de Edward, además  esos tiempos ya los he olvidado, sólo  éramos adolescentes y me dejaron un sabor amargo.
 Lo hago porque la maldita no merece que él la ame así.
-Me emociona saber que estas de mi lado. Ella es mía. Y él tiene los días contados.
-No te confundas, no  apruebo tus métodos para alejarla, pero  no soy quien para juzgarte. –al ingresar el padre de Bella, me  sentí mal, no  estaba actuando como profesional, sino que me impulsaba el odio que sentía hacia Bella.
-Señor Swan-dirigí mi mirada fría hacia Charlie-por la tarde, a primera hora tendrá mi informe sobre su escritorio. Buenos días.-estreché su mano. Salí del lugar con algo de culpa.
Lo tenia mas que decidido, no  visitaría a los habitantes de la cabaña, me alejaría de los Cullen por un tiempo.
Al tanto, del dolor que le causaría a Emmet.
                  ………..
-¡Edward!¡muchacho!-el tiempo parecía que se había detenido, mientras  escuchaba el relato de todo lo sucedido en la estación de policia ,lo que mas me sorprendió es que Charlie mencionara a Rose, la prometida de mi hermano, mi amiga de la adolescencia, esa  que en mas de una oportunidad me dejo llorar en su hombro, a pesar de sufrir en silencio por mi amor, un  amor que nunca despertó en mi.
Bien sabía que la relación que tenia con Emmet solo era una pantalla para estar a mi lado.
Pero no se puede mandar en el corazón y si ella era feliz sufriendo en silencio, no  era mi problema.-si…te escucho Charlie.-le respondí a su llamado.
-Bueno, y gracias a tu pariente-dijo con sarcasmo- lo trasladaremos a una clínica mental, con custodia hasta que este en condiciones de enfrentar un tribunal y condenarlo.
-Gracias Charlie.-le agradecí. No se que. La pesadilla continuaba y llevaba la marca del nombre de Jacobo Black.
-Lo siento…pero necesito que sepas que al estar al tanto de la situación, protegeré  a mi hija, hasta  con mi vida de ser necesario.
-Lo se, Charlie-emití apenas un murmullo- mi vida es Bella y ese hijo que esperamos.
-No la hagas esperar mas-me abrazó y palmeó mi espalda.-debes mentirle, dile  que todo esta bien.
-De acuerdo.-era un hombre, con  su uniforme impecable y un gran amor por su hija.
-Y cuando todo termine-comencé a caminar hacia el interior de la clínica-te entregaré a mi pequeña en el altar.-giré la cabeza sobre mis hombros y le sonreí.
Mientras transitaba, salude  con apenas un gesto a mis colegas. Converse sobre el estado de salud de mi gran amor con mi padre, le comenté sobre Rose, su  rostro no parecía sorprendido, cosa  que me dolió en lo mas profundo de mi ser. me despedí y me encaminé al encuentro con  Bella.
-¡amor!-sus labios habían recobrado su color carmesí, me acerque y los bese suavemente, apoyé mis labios sobre su boca. Cerré mis ojos, la  amaba con locura.-Hermoso beso-dijo cuando me aleje, pegue  mi frente a la suya.
-Hola hermosa-mi voz apenas se oía.
-¿Que ha pasado?.-su mano rozo mi mejilla-si te pregunto que has hablado con mi padre,¿me dirás la verdad?
-nop..-le obsequie mi mejor sonrisa, esa  por la que ella me regalaba sus suspiros.
-No importa-suspiro- solo quiero irme a casa.

-Escucha bonita-la mire a los ojos.-la cabaña dejo de ser un lugar seguro. He estado pensando que debemos mudarnos. Pero antes deseo hacer un viaje contigo.¿que me dices?

-¿Un viaje?¿A dónde?-adoraba como su mirada de niña, me incitaba a contarle mis planes, esos que había ideado solo en los pasos que recorrí desde la entrada a la clínica y los pasillos hasta aquí.
-Sabes una cosa, pequeña?,mi padre tiene una embarcación de lujo, recorreremos la costa por unos meses, y juro que serás la madre mas feliz de este mundo.-sus ojitos se inundaron con sus lágrimas, de  la emoción.
-¿Cuándo zarpamos?-su voz sonaba ilusionada, si  por mi fuera, ahora  mismo.
-En cuanto te recuperes.-tomé sus manos entre las mías.-Hare unos arreglos y nos iremos bien lejos. Seremos felices.
-¿Me lo prometes?
-Si mi princesa.-se abalanzó sobre mi boca, rodeó  mi cuello con sus brazos y me beso. Sus  labios quemaban.
Brotaba el deseo desde su boca, mi cuerpo se encendía, devoró mis labios, exploró  su interior, dejándome en claro su deseo. de haber estado en mi cama, le habría hecho el amor desesperadamente. Sus exhalaciones, pasaron a ser leves gemidos, que  alertaron  mis sentidos, separándome  de ella.
-¿No me deseas?-su labio inferior se extendió formando un hermoso puchero.
-¡Como un demonio!. Pero si entrara alguien y nos viera nos echaran de la habitación, tu  en bata y cableada, mientras  tendría que cubrir mi osada erección con mis manos.-carcajeamos juntos.
Me acomodé a su lado y descansamos envueltos, uno en los brazos del otro. Llevaba muchas horas sin pegar un ojo. Mi cuerpo abandonaba la tensión y en mi imaginación planeaba nuestro viaje por las costas de Europa.
Una voz chillona, rompió  mi encantamiento de bello durmiente.
-Bella,¿te encuentras bien?.-mi dulce hermana, gritaba  en la habitación, cargada  con unas bolsas, que  parecían ser de una confitería suiza. El  aroma a chocolate inundaba mis fosas nasales, de pronto mi boca se hizo agua, solo quería sentir el sabor entrar en contacto con mi lengua.¿seria un antojo?
-Me encuentro muy bien, no  deseo estar aquí, pero tu padre quiere que permanezca en observación.-Alice apoyó su boca cerca del vientre de Bella, le hablaba al bebe. Era una imagen muy cómica y tierna a la vez.
-Hola hermoso, prométeme  que te quedaras un tiempo más ahí, sabes criatura, te he traído los chocolates más deliciosos y caros de toda Suiza. Te amo, serás mi primer sobrino.-una lagrima rodó por su mejilla.-gracias amiga, me haces muy feliz.-se abrazaron y lloraron a mares. Momento en que tomé las bolsas y empecé a degustar como un poseso todos los chocolates que podía saborear de una vez en mi boca. Sentía desesperación por esos dulces.
-¡Eddie!-bramo Alice-son para mi sobrino.-me arrebato las cajas de mi regazo, todos soltamos una risotada.
El sueño nos ganó en una dura pelea por querer seguir escuchando el parloteo de mi hermana. Saludo a Bella. La acompañe hasta la puerta de calle.
-Hermano…-acarició ambas mejillas-te ves mal.
-suéltalo… ¡ya!-le dije algo exasperado.
-No te va a gustar lo que tengo que decirte-la mire abatido, resignado, desalentado.-rose acaba de cortar con Emmet, decidió alejarse por un tiempo.-me debatía en mi interior, si  decirle cual era la razón o no.
-¿Cómo se encuentra nuestro hermano?
-Muy mal, él te necesita.
-Bella y mi hijo también.-solté las palabras con un gran pesar.
Solo pude abrazarla.
-Hijo…-Carlisle se acercaba a nosotros con una carpeta.-acabo de leer el informe de Jacobo.-mi rostro dibujo una mueca de dolor.¿y ahora que podía pasar?-Lo siento hijo.
Le arrebate la carpeta de las manos de mi padre, bajo  la mirada atónita de mi hermana…busque el sello de la maldita que lo avalaba.
Comencé a leer….
Me dirijo a  Ud. en los autos Expte. …2008-Letra k- caratulados: “RE,…– ABUSO SEXUAL AGRAVADO por el vinculo y persecución con fines de asesinato”, a fin de elevar a el señor Charlie Swan. Informe de pericia realizada al mencionado.
PERICIA PSIQUIÁTRICA
Se realizaron dos entrevistas psiquiátricas  en las inmediaciones de la estación de policía, 
del corriente año.-
Todas en presencia de perito de parte, Rosalie Hale.
 Datos personales
Nombre: Jacobo Black.              Edad:38 años
Fecha de nacimiento: 11 de febrero    
 Lugar de nacimiento: zona oeste del estado de Míchigan
Constitución familiar: un miembro
 Miembros familiares convivientes: Billy  Black (padre)
Esposa:  Isabella Swan. Actualmente Ama de casa.
Hijos: 16 años, estudiante, nivel terciario; 12años, estudiante nivel secundario; 
-QUE MIERDA ERA TODO ESTO. QUE PODIA INTERESARME LOS DATOS PERSONALES DEL BASTARDO.
Examen psico semiológico:
Al momento de la presente evaluación el Sr Jacobo Black.
 Representa conciencia lúcida, orientado en tiempo, lugar y persona ;
ansioso ,ausencia de angustia; pensamiento polarizado en la denuncia en su contra ;
conciencia y  juicio de la realidad conservados, 
sin alteraciones;  memoria sin alteraciones ;percepción sin alteraciones ;
 verborrágico , el curso de su relato tiende a ramificarse  no reuniendo  criterios 
 semiológicos de fuga de ideas .
Nivel intelectual dentro de límites normales (evaluación clínica). Ausencia de elementos indicadores de debilidad mental.
-Por Dios,¿limites normales?-leer este informe era como una tomada de pelo.
OBSERVACIONES
SE ENCUENTRA EN PERFECTO ESTADO DE SALUD POR LO QUE SE CONSIDERA INNECESARIO TENERLO PRIVADO DE SU LIBERTAD.
                                                                                       ROSALIE HALE
                                                                                        MEDICA FORENSE
                                                                                     MATRICULADA N·241171   

-Carlisle, danos  ahora el alta. Nos vamos.-hablé mas que decidido.
-Hijo aún se encuentra muy débil.-una gran loza de cemento cayó sobre mi cabeza al escuchar esas palabras. Debía cuidar a Bella.
¿Cómo? ¿Cómo debía cuidarla?Aun no lo sabía.
El rostro de Alice se desfiguro al ver que alguien se acercaba con total naturalidad hacia nosotros tres.
-Edward, ve  con Bella.-me grito fuera de si, mi padre.
-Ni en tus sueños, me iré.-tensé mi mandíbula y presione mis puños.
Mientras la figura humana caminaba con paso decidido hacia nosotros.
Mi corazón latía desbocado.

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